El precio de los billetes de avión

El pasado 20 de abril, el Diario Cinco Días publicaba un interesantísimo artículo escrito por D. Javier Gándara, docente de esta Escuela, Director General de easyJet España y Portugal y Presidente de ALA (Asociación de Líneas Aéreas).

Antes de analizar el artículo citado debemos llevar a cabo una breve contextualización histórica de los antecedentes que han llevado al sector del transporte aéreo al lugar en el que se encuentra a día de hoy en España.

La liberalización de la industria aérea en el año 1993 auguraba tiempos difíciles para las conocidas como aerolíneas de bandera, de quienes se preveía que tendrían serias dificultades para cubrir costes y, en general, adaptar su modelo de negocio a la nueva situación del sector impulsada por la apertura del mercado a nuevos competidores.

Nada más lejos de la realidad. La entrada en el mercado de aerolíneas privadas supuso el comienzo de una nueva era en la que la feroz competencia propició una mejora continua de las compañías de la que hasta el día de hoy se siguen beneficiando quienes hacen uso del transporte aéreo. El impulso del turismo, la asequibilidad de los billetes aéreos, la ampliación de la red de rutas y de las frecuencias, etc. son algunos de los beneficios que llegaron de la mano de la liberalización del transporte aéreo.

Un hecho que requiere especial atención fue la apertura a la competencia del puente aéreo a finales de 1993, lo que obligó a la compañía Iberia a bajar sus tarifas un 40% para hacer frente a la competencia directa de Air Europa y Spanair.

Una vez hecha la introducción histórica y tras una concienzuda lectura del artículo, extraemos que la intención principal de D. Javier es poner de relieve los desequilibrios más llamativos dentro del sector del transporte aéreo y cómo afectan estos a la evolución de los distintos mercados que lo integran.

Por un lado, el INE (Instituto Nacional de Estadística) ha publicado datos que confirman una subida del 3.4% en el IPC de transporte aéreo de pasajeros, lo cual choca de frente con la bajada de tarifas aeroportuarias de los dos últimos años. No obstante, en el artículo D. Javier recuerda que el IPC de transporte aéreo de pasajeros solamente tiene en cuenta la evolución de los precios para los residentes en España, cuando el 70% de los viajeros que vuelan en nuestro país son extranjeros. A ello debemos sumar que la fijación dinámica de precios utilizada por las compañías aéreas hace que sea muy complicado extraer datos reales en momentos puntuales del mes, pues los precios varían cada minuto. De este hecho se desprende la falta de representatividad de este índice.

Por otro lado, otro contraste que destaca el autor es la “dinámica competitiva de dos mercados radicalmente distintos, como son el aeroportuario y el de aviación comercial”, según sus palabras. Mientras que el sector aeroportuario goza de una situación de monopolio de oferta, las compañías aéreas operan en un mercado liberalizado, lo cual beneficia al consumidor y hace de este mercado uno de los más competitivos y “de los pocos modos de transporte que cubre íntegramente el coste de la infraestructura que utiliza sin necesidad de acudir a los presupuestos públicos”, según afirma D. Javier.

En conclusión, la bajada de tarifas ha traído consigo el aumento de la competitividad de los aeropuertos, un aumento del tráfico aéreo y, por ende, de la actividad económica. Se hace comprensible, pues, que las compañías aéreas muestren cierto recelo a bajar sus precios.

Artículo de D. Javier Gándara