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El impacto del combustible sostenible de aviación SAF: Sostenibilidad y gestión de costes en aerolíneas

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Vista cenital de un avión comercial en vuelo sobre un cielo azul despejado, con cuatro estelas de condensación paralelas detrás de él que se fusionan para formar claramente la palabra "SAF" escrita en el cielo

La aviación comercial afronta en el siglo XXI un desafío sin precedentes: descarbonizar sus operaciones sin comprometer su viabilidad económica. En un sector donde el combustible representa entre el 20% y el 30% del OPEX total, la irrupción del SAF —más caro, más complejo de producir y aún escaso— está redefiniendo por completo la gestión de costes de las aerolíneas. Entender este equilibrio entre sostenibilidad, regulación y rentabilidad es hoy una competencia esencial para cualquier profesional del aviation management.

¿Qué es el SAF en aviación? Definición y origen

¿Qué significan las siglas SAF para las aerolíneas?

Las siglas SAF significan Sustainable Aviation Fuel (Combustible Sostenible de Aviación). Es un combustible certificado por IATA y OACI que puede utilizarse en aviones comerciales sin modificar motores ni infraestructuras.

No es una marca, ni un producto de un país concreto, ni un combustible experimental. Es un estándar global, regulado y validado por organismos internacionales, que agrupa diferentes tecnologías de producción cuyo objetivo común es reducir las emisiones netas de CO₂ del sector aéreo.

El SAF surge como respuesta a tres grandes presiones:

  • Regulatorias: Corsia, ETS europeo, ReFuelEU Aviation.
  • Corporativas: compromisos Net Zero 2050 de aerolíneas y aeropuertos.
  • Sociales y reputacionales: presión de inversores, gobiernos y pasajeros.

En este contexto, el SAF se convierte en la herramienta más inmediata para reducir emisiones sin necesidad de renovar flotas ni rediseñar aeropuertos.

¿Cómo funciona el SAF y cuántos tipos existen?

El SAF funciona como un combustible “drop‑in”: puede mezclarse con Jet A‑1 y utilizarse en motores actuales sin modificaciones. Existen dos grandes familias: biocombustibles y combustibles sintéticos (e‑fuels).

Los dos tipos principales son:

  1. SAF biocombustible

Producido a partir de feedstocks como:

  • Aceites de cocina usados (UCO)
  • Residuos agrícolas
  • Biomasa lignocelulósica
  • Grasas animales
  • Residuos sólidos urbanos

Su ventaja es que la tecnología está más madura, pero su limitación es la disponibilidad de materia prima.

  1. SAF sintético o e‑fuel (Power‑to‑Liquid)

Se produce combinando:

  • Hidrógeno verde (electrólisis con energía renovable)
  • CO₂ capturado (captura directa del aire o de procesos industriales)

Su ciclo de vida puede ser casi neutro en carbono, pero su producción es extremadamente costosa y requiere grandes cantidades de energía renovable.

Ambos tipos deben cumplir la certificación ASTM D7566, que garantiza su compatibilidad con turbinas modernas y su seguridad operacional.

Sostenibilidad en aerolíneas: Ventajas y desventajas del SAF

¿Cuáles son las ventajas del SAF?

El SAF reduce hasta un 80% las emisiones de CO₂ en su ciclo de vida, no requiere cambios en motores ni aeropuertos y fomenta la economía circular.

  • Reducción significativa de emisiones en comparación con el Jet A‑1.
  • Compatibilidad total con la infraestructura actual (tecnología drop‑in).
  • Impulso a modelos de economía circular mediante el uso de residuos como feedstock.
  • Contribución directa al cumplimiento de Corsia y de los objetivos Net Zero 2050.
  • Mayor resiliencia energética al diversificar fuentes de combustible.
  • Mejora reputacional y alineación con criterios ESG para inversores.

Además, el SAF permite a las aerolíneas evitar penalizaciones en mercados regulados y acceder a incentivos fiscales en regiones como EE. UU. o la UE.

¿Cuáles son las desventajas de SAF?

La principal desventaja del SAF es su precio: actualmente cuesta entre 2 y 4 veces más que el queroseno tradicional, además de existir una producción global insuficiente.

  • Coste muy superior al Jet A‑1, afectando directamente a los márgenes operativos.
  • Escasez de producción: menos del 1% del combustible usado en aviación es SAF.
  • Dependencia de feedstocks limitados o costosos.
  • Incertidumbre regulatoria y falta de armonización internacional.
  • Necesidad de contratos de largo plazo (offtake agreements) para asegurar suministro.
  • Falta de infraestructura de producción a gran escala.

Pero aquí viene el verdadero problema: la demanda crecerá más rápido que la oferta, lo que mantendrá los precios elevados durante al menos una década.

La gestión de costes de combustible aéreo en la era del SAF

Este es el núcleo del análisis. El combustible es el corazón financiero de una aerolínea. En un entorno donde el Jet A‑1 ya supone entre el 20% y el 30% del OPEX, introducir un combustible cuyo precio es entre dos y cuatro veces mayor implica una reconfiguración completa de la estructura de costes.

El impacto del SAF en el CASK (Cost per Available Seat-Kilometer)

El CASK es el indicador clave de competitividad en aviación. El SAF afecta directamente a:

  • CASK operativo
  • CASK ajustado por combustible
  • CASK regulatorio (tasas verdes, ETS, Corsia)

Un aumento del precio del combustible del 50% puede elevar el CASK total entre un 12% y un 20%, dependiendo del modelo de negocio.

Impacto directo en los márgenes operativos

Veamos qué significa esto para las aerolíneas:

  • Un incremento del 10% en el coste del combustible puede reducir el margen operativo en más de 3 puntos porcentuales.
  • Las aerolíneas low‑cost, con márgenes más ajustados, son especialmente vulnerables.
  • Las aerolíneas legacy pueden absorber parte del coste mediante tarifas premium, pero no indefinidamente.

El dato es revelador: si una aerolínea sustituyera hoy el 100% de su Jet A‑1 por SAF, su estructura de costes podría aumentar entre un 25% y un 40%.

Hedging y volatilidad del precio del SAF

El hedging tradicional del Jet A‑1 se basa en mercados líquidos y maduros. El SAF, en cambio:

  • No tiene un mercado spot global.
  • No existe un índice de referencia universal.
  • Depende de acuerdos bilaterales con productores.
  • Tiene una volatilidad más ligada a la energía renovable que al petróleo.

Esto obliga a las aerolíneas a desarrollar nuevas estrategias de cobertura, más cercanas a las utilizadas en mercados eléctricos o de hidrógeno.

¿Quién paga realmente el sobrecoste del SAF?

Las aerolíneas tienen tres opciones:

  • Trasladar el coste al pasajero: billetes más caros, especialmente en rutas de largo radio.
  • Absorber parte del coste: reduciendo márgenes o ajustando otros OPEX.
  • Apoyarse en incentivos gubernamentales: subsidios, créditos fiscales o tasas verdes.

Pero aquí surge una cuestión estratégica: las aerolíneas que no adopten SAF corren el riesgo de quedar fuera de mercados regulados como la UE, donde el ReFuelEU Aviation obliga a un porcentaje mínimo de uso de SAF desde 2025.

Retos técnicos: Uso e implementación en flotas actuales

¿Cualquier avión puede utilizar SAF?

Sí, cualquier avión comercial moderno puede utilizar SAF siempre que esté certificado y mezclado correctamente con Jet A‑1.

Los motores actuales de CFM, Rolls‑Royce o Pratt & Whitney están diseñados para operar con mezclas de hasta el 50% de SAF sin modificaciones. Esto convierte al SAF en la solución más inmediata para reducir emisiones sin renovar flotas.

¿Pueden los aviones funcionar con combustible 100% SAF?

Técnicamente sí, pero normativamente aún no está permitido para vuelos comerciales.

En 2023, Virgin Atlantic operó un vuelo transatlántico con 100% SAF, demostrando que la tecnología es viable. Sin embargo, la certificación completa requiere más estudios sobre:

  • Estabilidad a largo plazo
  • Lubricidad
  • Comportamiento a bajas temperaturas
  • Compatibilidad con materiales

La OACI y la ASTM están trabajando en ello, pero la aprobación total podría tardar varios años.

¿Qué aerolíneas usan SAF actualmente?

El uso de SAF está liderado por aerolíneas que han firmado offtake agreements a largo plazo para asegurar suministro y precio. Entre las más destacadas:

  • Grupo IAG: acuerdos con productores europeos y norteamericanos para garantizar millones de toneladas hasta 2030.
  • Air France‑KLM: uno de los mayores consumidores de SAF en Europa.
  • United Airlines: pionera en inversiones directas en startups de e‑fuels.
  • Lufthansa Group: fuerte apuesta por SAF corporativo.
  • Qantas: acuerdos en Australia y EE. UU. para desarrollar plantas locales.

Estas aerolíneas no solo buscan reducir emisiones, sino también blindarse ante futuras regulaciones y asegurar una ventaja competitiva en mercados sensibles al carbono.

Conclusión: El futuro de la gestión aeroportuaria y aeronáutica

El SAF no es únicamente un reto químico o tecnológico: es, sobre todo, un desafío de gestión económica, logística y estratégica. Su adopción masiva dependerá de la capacidad del sector para:

  • Equilibrar sostenibilidad y rentabilidad.
  • Desarrollar nuevas herramientas de hedging.
  • Negociar contratos de suministro a largo plazo.
  • Adaptarse a un marco regulatorio cada vez más exigente.
  • Integrar criterios ESG en la planificación financiera.

Los futuros directivos del sector deberán dominar estas variables para liderar la transición ecológica sin comprometer la competitividad de sus aerolíneas. Y es precisamente este tipo de competencias —gestión de costes, análisis regulatorio, planificación estratégica— lo que define la formación avanzada en management aeronáutico.

Máster en Gestión y Dirección
Aeroportuaria y Aeronaútica

Postgrado Universitario en Gestión y Dirección
Aeroportuaria y Aeronaútica

Master in
Sustainable Air Transport Management